Profesores escuela de música

Profesores escuela de música

La escuela de música Pipo López tiene a los mejores profesores para enseñarte a tocar el instrumento que quieres aprender

Profesionales profesores músicos en nuestra academia de música de Madrid

Pipo López, guitarrista, profesor y compositor que lleva mas de 30 años dedicándose profesionalmente a la música.

Cristina Rubio nace en Madrid y durante su infancia estudia piano clásico. En 2009 consigue una plaza en el prestigioso conservatorio londinense Guildhall School of Music and Drama.

A los 6 años empezó sus estudios de guitarra clásica en la escuela municipal de su barrio de Madrid y posteriormente cursó Doble Especialidad en Guitarra Clásica y Flamenca.

Su formación comienza a los tres años, habiendo estudiado violín, saxofón y piano a lo largo de su infancia y adolescencia. A los 14 años empieza a estudiar bajo eléctrico.

Desde muy pequeño estudia música, a los 13 años se traslada a Buenos Aires donde toma clases de percusion brasileña y uruguaya (Samba y candombe) con el profesor Daniel Melle.

A los 18 años, ayudada por una beca de la Fundación Música Creativa, se muda a Madrid para continuar sus estudios de música moderna y jazz, con profesores como Germán Kucich.

Músico, compositor y productor, dirige Estudios Find Us, desde hace algo más de una década. Entusiasta del equipo analógico, de la acústica y el sonido

Jitka Keltie, de origen checo, empezó a tocar el violín a los siete años. Se formó en música clásica y a los quince comenzó a colaborar con grupos de música country y celta.

A la edad de 12 años, estudia solfeo y clarinete en la Escuela Municipal de Música de Salobreña (Granada). Estudia saxo, flauta y armonía con el Taller de Músicos de Barcelona.

Clases de canto a cargo de Alex León, con una gran experiencia trabajando al lado de grandes artistas.

Con estos profesores de música de alto nivel, aprender a tocar cualquier instrumento es fácil, nunca es tarde…

Nunca es tarde para empezar en la música.

¿Cuando se debe de empezar a estudiar  o aprender música? “Qué rabia me da no haber empezado a tocar música de pequeño…”

Ésta es, quizás una de las frases que más oigo decir a mis alumnos adultos.

Todos somos conscientes de los muchos estudios realizados, artículos escritos y demás documentos en los que se expone abiertamente la relativa facilidad con que los niños son capaces de adquirir habilidades y conocimiento de una forma asombrosa.

Lo cierto es que estoy muy de acuerdo en muchas cosas con toda esa información.

Yo mismo tuve la suerte de empezar en la música a la edad de 3 años, y es algo que he podido experimentar en mis propias carnes.

Todos hemos dicho u oído alguna vez esa expresión tan típica de: “los niños son como esponjas”.

Esta situación es la que me ha llevado siempre a preguntarme los diferentes factores de porqué puede ocurrir esto.

Tras muchos años enseñando tanto a niños como a adultos, he observado que una de las principales razones por las que esto se cumple (y hasta cierto punto pienso que la que más), es la desinhibición que la mayoría de los niños traen “de fábrica”, y de la que la sociedad actual hace que poco a poco nos desprendamos conforme nos hacemos mayores.

Sin embargo, cuando comencé a dar clases, pude observar que sin duda hay también un gran numero de alumnos adultos con esa misma desinhibición a la hora de afrontar el instrumento (de los que he aprendido mucho de cómo resolver pedagógicamente ciertas situaciones) con el plus de la capacidad de concentración y razonamiento que las personas forjamos a lo largo de los años.

Esa observación forjó una de mis principales directrices a la hora de enseñar: trabajar todos esos conceptos teóricos y técnicos desde un punto de vista natural (sea de la edad que sea el alumno) haciendo del aprendizaje un proceso lógico en el que se muestran ejemplos claros y auto reflexivos comparables a los de nuestras vivencias cotidianas.

Si esa desinhibición se da también de forma natural en personas adultas, por pocas que sean, es algo que se puede trabajar con cualquiera que se implique” y, sin duda: ¡Así es!

Como profesor siempre intento hablar y ejemplificar desde fuera de la música hacia dentro de ésta.

Pienso que “nunca es tarde (ni pronto) para empezar en esto de la música” siempre que se den los factores  de la motivación e implicación por parte del alumno, sumado a las dotes de comunicación, dominio de la materia expuesta y, sobre todo, capacidad empática por parte del profesor.

El avance es siempre sustancial y sorprendente cuando se sabe dar con la clave de cada persona.

Miguel Lezcano