Estar al lado de la música

Estar al lado de la música

Una sensación mágica que te mantiene conectado con el mundo.

La música tiene carácter

Desde que era pequeño de una manera u otra me dije: quiero estar en el lado de la música.

Claramente mi visión de la música tenía un carácter bastante idílico, una sensación mágica que te mantiene conectado con el mundo y que quieres perseguir durante toda la vida.

Esto era lo que me producía cada vez que escuchaba a alguien tocar.

Recuerdo a mi padre cantando, las mañanas del fin de semana con discos de esos que siempre llevas contigo en la memoria, las primeras noches con guitarras, los primeros conciertos que pude ver y escuchar con apenas unos años, todo ello me hacía perder la noción del tiempo.

Una anécdota que me viene a la cabeza: la fiesta de fin de curso, el último año del colegio en primaria en la que había una banda de versiones tocando.

Todos mis amigos y compañeros a los que probablemente no volvería a ver, ya que me iba a un instituto diferente, se fueron a jugar a otro patio del colegio, y yo me quedé viendo a la banda sabiendo que perdía la última oportunidad de volver a estar con todos ellos.

Pero me llamaba tanto la música que no pude evitarlo.

Estar del lado de la música no creo que implique tocar un instrumento y hacer música directamente, porque nadie nace tocando.

Pero sí es un sentimiento que te pide el cuerpo y quizás el alma, perseguir esa sensación que produce la música.

Lo cual es parte de la cultura global, independientemente de estilos, ya que es un lenguaje mediante el cual, aún sin conocer el idioma en el que se cante o se exprese, puede hacernos sentir de una manera u otra.

Ya sea un estilo más desarrollado o menos es cuestión de la cultura individual y colectiva, se trataría de algo implícito en el conocimiento; al igual que puede suceder en la apreciación del cine, la gastronomía, la pintura,… En todos los campos hay que indagar para poder entenderlos a fondo y de esa manera poder asimilarlos y sobre todo poder disfrutarlos.

En cualquier lugar, puedes encontrar nuevas ideas y cuanto más lejos vaya uno dentro de un estilo más podrá desarrollar a nivel estético y conceptual.

Es la búsqueda de nuevas fórmulas la que nos lleva a evolucionar, la que nos enseña.

Ahora, con los medios que existen es más fácil que nunca, o eso dicen los que son más veteranos.

Si nos imaginamos cómo era el escuchar música hace 100 años seguramente no tendríamos ni un uno porciento de lo que podemos encontrar ahora en las redes.

Solo hay que tener esas ganas de aprender de todo lo que suena.

Es por eso que el estar del lado de la música implica sentir esa atracción a las sensaciones que nos produce, querer estar cerca de donde se produce esa magia, tener la inquietud de ir más allá y no cerrarse a los sabores que puedan darnos las distintas culturas musicales.

En resumidas cuentas a la idea que me gustaría llegar es que es aquella gente a la que le paraliza el cuerpo una voz, una guitarra o cualquier patrón rítmico, a la que le produce esa sensación o sentimiento, la cual está realmente del lado de la música, y ¿a quién no le ha ocurrido eso alguna vez?

Javier Sobrino